Sabes... puede llegar a doler tanto que me gustaría dejar de respirar, es como si el corazón... No hay corazón, solo hay dolor, soledad y más dolor.
Aunque también hay consuelo... el consuelo de saber que siempre habrá el "cajón de los medicamentos", tan fácil y simple como recurrir a el, ponerte la música, y dejar que el dolor desaparezca para no regresar jamás.
Para que desaparezca junto a ti.